Zoop nació rodeado de familiares, como no podía ser menos, llegó inesperadamente como los anteriores, hacía frío, en él depositamos ilusiones, esperanzas, anhelos,… .
Al principio Zoop parecía bueno, ¿o así era?, crecía de una manera constante, rítmica, pausada pero firme. Nos trajo no pocas alegrías, eso sí: Todas al principio. Hicimos caso omiso a algunos de estos gratos momentos de Zoop (ahora ya no podremos disfrutarlos, se fueron sin darnos cuenta, pero afortunadamente aprendimos: ¡Ojalá vivamos todos los días de nuestra vida!)
Zoop, seguía avanzando, creciendo de una manera constante, rítmica, pausada pero firme. En su plenitud, en los tiempos en los que el sol gana por mucho a la luna, nos echó un pulso, como adolescente que era… empapó los días posteriores de desazón, desconsuelo,… . Recordamos perfectamente estos momentos (¿porqué no recordaríamos también los comienzos?). Afortunadamente aprendimos: Cuando la vida te presente razones para llorar, demuéstrale que tienes mil y una razones para reír.
Al final de sus tiempos, cuando se acercaba su final, Zoop, seguía avanzando de una manera constante, rítmica, pausada pero firme; se estaba preparando para agotarse, extinguirse y aún así, intentaba teñirnos de púrpura, en algunos momentos lo consiguió, pero afortunadamente, en dos palabras resumo cuanto hemos aprendimos en estos momentos gracias a Zoop: “Sigue adelante”.
En sus últimos instantes, justo en el momento de consumirse, cuando marcaban en el reloj las 11h 59’ 59’’ del 31 de diciembre, Zoop, me dijo al oído: “No te preocupes, vendrán muchos otros, y serán grandes, muy grandes”
Estaba naciendo Zoio: “Uno de los grandes, muy grandes”
Y a lo largo de los 365 días de Zoio, enfocaremos nuestra vida de manera que siempre estemos en el plato principal, no nos perderemos con entremeses y guarniciones……….. DESEOS.
Al principio Zoop parecía bueno, ¿o así era?, crecía de una manera constante, rítmica, pausada pero firme. Nos trajo no pocas alegrías, eso sí: Todas al principio. Hicimos caso omiso a algunos de estos gratos momentos de Zoop (ahora ya no podremos disfrutarlos, se fueron sin darnos cuenta, pero afortunadamente aprendimos: ¡Ojalá vivamos todos los días de nuestra vida!)
Zoop, seguía avanzando, creciendo de una manera constante, rítmica, pausada pero firme. En su plenitud, en los tiempos en los que el sol gana por mucho a la luna, nos echó un pulso, como adolescente que era… empapó los días posteriores de desazón, desconsuelo,… . Recordamos perfectamente estos momentos (¿porqué no recordaríamos también los comienzos?). Afortunadamente aprendimos: Cuando la vida te presente razones para llorar, demuéstrale que tienes mil y una razones para reír.
Al final de sus tiempos, cuando se acercaba su final, Zoop, seguía avanzando de una manera constante, rítmica, pausada pero firme; se estaba preparando para agotarse, extinguirse y aún así, intentaba teñirnos de púrpura, en algunos momentos lo consiguió, pero afortunadamente, en dos palabras resumo cuanto hemos aprendimos en estos momentos gracias a Zoop: “Sigue adelante”.
En sus últimos instantes, justo en el momento de consumirse, cuando marcaban en el reloj las 11h 59’ 59’’ del 31 de diciembre, Zoop, me dijo al oído: “No te preocupes, vendrán muchos otros, y serán grandes, muy grandes”
Estaba naciendo Zoio: “Uno de los grandes, muy grandes”
Y a lo largo de los 365 días de Zoio, enfocaremos nuestra vida de manera que siempre estemos en el plato principal, no nos perderemos con entremeses y guarniciones……….. DESEOS.
Aprendí que no se puede dar marcha atrás, que la esencia de la vida es ir hacia adelante. La vida, en realidad, es una calle de sentido único.
Agatha Christie
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